LAGUNAS DE OXIDACIÓN
Los sistemas
de lagunas de oxidación se utilizan generalmente en las zonas rurales, para el
tratamiento de las aguas residuales.
Este tipo de lagunas son frecuentemente utilizados por pequeños municipios y
también por algunas industrias, en la creencia, errónea por cierto, de que
funcionan con muy poco mantenimiento.Por lo
general, están constituidos por tres lagunas: la primera anaeróbica, la segunda
facultativa y la tercera aeróbica.
Estos sistemas si no son correctamente mantenidos, transcurrido cierto tiempo
de funcionamiento, comienzan a colapsar provocando sobrenadantes en superficie
y emanaciones de olores desagradables. Esto a su vez, provoca el vuelco
posterior a cursos de agua sin cumplir con los parámetros estipulados en las
normativas vigentes.
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El diseño y construcción
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La administración del sistema
Con respecto
a la construcción, es particularmente importante, la forma en que ingresa el
afluente y como son conectadas. En el diseño deben establecerse las
profundidades correctas, a fin de lograr los sistemas biológicos adecuados en
cada una de ellas.
Generalmente
estos problemas se deben a dos temas fundamentales:
En cuanto a la administración, no basta con hacer simplemente un mantenimiento
de limpieza, sino que es fundamental generar y conservar la
biomasa correcta.
Este lecho puede trabajar en forma anaeróbica, generando gas metano; cuando
esto ocurre y la cantidad de gas supera a través de su presión el peso de los
barros, éstos se liberan hacia la superficie, generando olor a pantano.
Otras veces
ocurre esto mismo cuando, debido al proceso de fermentación en los barros
aumenta la temperatura; esto hace bajar la densidad del agua y se produce “la
inversión”, o sea, suben los barros hacia la superficie. En este
caso el beneficio es que se pone en contacto con el afluente crudo, una mayor
cantidad de microorganismos contenidos en dichos barros.
Los
microorganismos en su proceso de degradación, actúan como bio-polímeros,
formando flock que al precipitar, forma un lecho
bacteriano.
En un sistema administrado adecuadamente, se puede manejar la incorporación de
distintas cepas microbianas; por ejemplo, podemos aplicar más bacilos para
solubilizar los sólidos, o podemos detectar si necesitamos enzimas y de que
tipo, según tengamos proteínas y/o grasas, y en que cantidad se necesitan; de
esta forma se logra que las otras bacterias tengan la eficiencia buscada para
metabolizar la materia presente.
Todo esto
nos indica que además de diseñar correctamente el sistema de lagunas, es
fundamental controlar el tipo de biomasa que se desarrollará en el sistema. En Dinámica Ambiental nos dedicamos a diseñar Sistemas de
Lagunas para el tratamiento de efluentes de diversas procedencias. Asimismo
realizamos evaluaciones de eficiencia degradativa de las lagunas ya existentes,
modificando su condición biológica si fuera necesario.
Ajustamos y controlamos la biomasa del sistema mediante el uso de productos
biológicos específicos que contienen microorganismos de acción dirigida. Éstos
actúan con diferentes valores de pH, oxígeno disuelto, temperatura, etcétera,
permitiendo formar una adecuada biomasa que degrade y transforme eficientemente
la materia orgánica presente, evitando las emanaciones
desagradables y logrando un vuelco de efluentes dentro de las normas
establecidas.

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